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¿Qué es una laminectomía y cuándo se recomienda?

Guía completa para entender esta intervención quirúrgica

La laminectomía es una intervención quirúrgica que puede sonar intimidante al principio, pero que en realidad representa una solución eficaz para muchas personas que sufren dolor crónico de espalda, debilidad o limitaciones funcionales debido a la compresión de la médula espinal o de los nervios espinales. En este artículo vamos a explicarte en qué consiste esta operación, cuáles son sus indicaciones, qué tipos existen y qué puedes esperar antes y después de la cirugía.

¿Qué es una laminectomía?

 

La laminectomía es un procedimiento quirúrgico que consiste en la extirpación parcial o total de una lámina vertebral, que es la parte posterior del anillo óseo que forma el canal vertebral. Esta estructura actúa como una “cubierta” protectora de la médula espinal y las raíces nerviosas. Al retirar esta lámina, se consigue aliviar la presión sobre la médula o los nervios, lo que mejora los síntomas neurológicos y reduce el dolor.

¿Por qué se realiza una laminectomía?

 

La compresión medular o radicular puede tener diversas causas, entre ellas:

  • Hernias discales que ocupan espacio en el canal medular.
  • Estenosis del canal medular, una afección degenerativa que estrecha el canal vertebral.
  • Tumores espinales que crecen dentro o cerca de la médula.
  • Lesiones traumáticas que producen fragmentos óseos o hematomas que comprimen estructuras nerviosas.
  • Procesos inflamatorios o infecciosos que causan hinchazón o acumulación de tejido anómalo.

Cuando el tratamiento conservador (medicación, fisioterapia, reposo, etc.) no ha dado resultado, o cuando hay un deterioro neurológico progresivo, el neurocirujano puede indicar una laminectomía como solución.

 

Tipos de laminectomía según la zona de la columna

 

Dependiendo de la localización de la compresión, la cirugía puede clasificarse en tres tipos:

  • Laminectomía cervical: se realiza en la región posterior del cuello. Es una técnica muy delicada por la cercanía al bulbo raquídeo en la parte superior de la columna cervical y la compresión de la médula espinal. Su objetivo suele ser aliviar síntomas como dolor cervical, debilidad en brazos y en las extremidades inferiores, también influye en alteraciones del equilibrio.
  • Laminectomía dorsal o torácica: se lleva a cabo en la parte posterior del tórax, la columna torácica está entre la columna cervical y la columna lumbar. Menos común, pero necesaria en casos de tumores, malformaciones, hernias discales o estenosis severa.
  • Laminectomía lumbar: la más frecuente. Indicada en personas con ciática, dolor lumbar intenso o debilidad en piernas, sobre todo en casos de estenosis lumbar degenerativa, espondilolistesis y en determinadas escoliosis.
¿Cómo se realiza la cirugía?

 

La intervención se realiza generalmente bajo anestesia general. El paciente se coloca en posición de decúbito prono (boca abajo), y el cirujano realiza una incisión en la piel de la espalda correspondiente al nivel afectado. A través de esa apertura se accede a la parte posterior de las vértebras, apófisis espinosas y a continuación a la lámina o  láminas vertebrales que se va a extirpar. Puede tratarse de una:

  • Laminectomía completa, cuando se retira toda la lámina.
  • Laminotomía, si solo se elimina una parte de la lámina, en un abordaje más conservador y suele ser unilateral.
  • En ocasiones se combina con una foraminotomía (ampliación del orificio por donde sale el nervio entre 2 vértebras contiguas) o con una artrodesis (fusión vertebral), para mantener la estabilidad de la columna. Esta última se hace a través de tornillos transpediculares de titanio

La duración de la cirugía depende del número de niveles tratados y de la complejidad del caso, pero suele oscilar entre 1 y 3 horas, pudiendo llegar a 5 horas o incluso más si se trata de una artrodesis complej

Recuperación tras una laminectomía

 

La recuperación es progresiva y depende del estado previo del paciente, su edad, la complejidad de la cirugía y su respuesta al tratamiento postoperatorio. En términos generales:

  • La hospitalización suele durar entre 2 y 5 días.
  • Durante las primeras semanas, se recomienda evitar esfuerzos físicos y mantener una buena higiene postural.
  • En algunos casos se aconseja una rehabilitación fisioterapéutica para recuperar movilidad y fuerza muscular.
  • En muchos casos, los síntomas mejoran de forma casi inmediata, especialmente el dolor irradiado y los déficits motores y las alteraciones sensitivas mejoran paulatinamente.

Es fundamental seguir las indicaciones médicas, evitar el sedentarismo prolongado y mantener un estilo de vida activo, pero sin excesos, para favorecer una buena evolución.

Riesgos y complicaciones posibles

Como toda cirugía, la laminectomía implica ciertos riesgos, aunque en manos expertas y con buena planificación, la tasa de éxito es elevada. Las posibles complicaciones incluyen:

  • Infecciones.
  • Hemorragias
  • Lesión de raíces nerviosas con alteraciones sensitivas y motoras.
  • Fugas de líquido cefalorraquídeo.
  • Inestabilidad de la columna (en caso de que no se realice fusión cuando es necesaria).
  • Persistencia o recurrencia de los síntomas.

La laminectomía puede ofrecer una mejoría significativa de la calidad de vida en personas que padecen dolor, debilidad o alteraciones neurológicas por compresión medular. No obstante, no debe considerarse como primera opción, sino como una herramienta valiosa cuando el tratamiento conservador no funciona o hay riesgo neurológico.

 

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