¿Alguna vez has sentido un dolor eléctrico, quemante o punzante que nace en la espalda y recorre toda la pierna o el brazo? Si la respuesta es sí, es probable que no se trate de un simple dolor muscular, sino de un problema de espacio en tu columna.
Hablamos de la compresión de una raíz nerviosa, lo que comúnmente llamamos «nervio pinzado». Cuando los medicamentos y la rehabilitación no logran frenar el dolor, muchos pacientes temen enfrentarse a una gran cirugía abierta.
Sin embargo, en nuestra unidad apostamos por la mínima invasión. Gracias a la tecnología actual, podemos resolver este problema «entrando por la cerradura» en lugar de tirar la puerta abajo. La solución se llama Foraminotomía Endoscópica.
¿Qué es el foramen y por qué duele tanto?
Para entender la solución, primero visualicemos el problema. Nuestra columna vertebral es como un edificio de varios pisos (las vértebras). Entre piso y piso, existen unas «ventanas» laterales llamadas forámenes (o agujeros de conjunción).
Por esas ventanas es por donde salen las raíces nerviosas que viajan hacia tus piernas o brazos.
Con el paso del tiempo, debido a la artrosis, hernias discales o el engrosamiento de ligamentos, esa ventana se llena de «escombros». El agujero se hace pequeño (estenosis foraminal) y el nervio queda atrapado y asfixiado. Esto es lo que provoca ese dolor radicular insoportable (ciática o braquialgia) que te impide caminar, dormir o moverte con normalidad.
La solución del Dr. Mostaza: Ampliar la salida sin dañar el entorno
El objetivo de la foraminotomía es sencillo: limpiar esa ventana para que el nervio vuelva a tener espacio, respire y deje de doler. Lo revolucionario de nuestra técnica en León es cómo lo hacemos.
En lugar de grandes aberturas que dañan la musculatura, realizamos esta intervención mediante microcirugía endoscópica.
¿En qué consiste el procedimiento paso a paso?
- Mini-incisión: Realizamos una pequeña incisión en la piel de apenas 1,5 centímetros. Es tan pequeña que, al terminar, a menudo basta con 2 o 3 puntos de sutura.
- Visión de alta definición: A través de esa incisión introducimos el endoscopio. Se trata de una cámara diminuta con luz propia que nos permite ver el nervio y el hueso en una pantalla de alta definición, con un aumento y una nitidez imposibles de conseguir a simple vista.
- Tecnología de precisión: Una vez localizado el conflicto, utilizamos una fresa de altas prestaciones (una herramienta motorizada de gran precisión) para limar cuidadosamente el hueso sobrante y retirar los tejidos que comprimen la raíz.
- Liberación inmediata: Al ampliar el orificio, la raíz nerviosa queda libre y descomprimida al instante.
Una cirugía sencilla con resultados magníficos
Para el paciente, la diferencia entre una cirugía clásica abierta y esta técnica endoscópica es abismal. Al no tener que cortar los músculos ni manipular excesivamente la estructura de la columna, el trauma quirúrgico es mínimo.
Las ventajas principales son:
- Estancia hospitalaria de 24 horas: En la gran mayoría de los casos, ingresas por la mañana y te vas a casa al día siguiente.
- Recuperación rápida: Al haber menos daño en los tejidos, el dolor postoperatorio de la herida es muy leve, permitiendo una vuelta a la vida normal mucho más veloz.
- Seguridad: La visión endoscópica nos permite trabajar controlando perfectamente dónde está el nervio en todo momento.
¿Es esta técnica para mí?
Si te han diagnosticado una estenosis foraminal y el dolor irradia hacia tus extremidades limitando tu calidad de vida, esta técnica podría ser tu solución.
En la consulta del Dr. Mostaza evaluamos tu caso con pruebas de imagen detalladas para determinar si eres candidato a esta técnica de mínima invasión. No te resignes a vivir con dolor cuando la solución puede estar a solo 1,5 cm de distancia.